lunes, 31 de agosto de 2009

El Taller Polvorín, centro de la historia del Subte

Ubicado en pleno corazón de Caballito, es el hogar de los trenes belgas de la línea A. Allí también conviven la flota de la Asociación de Amigos de Tranvías (AAT) y un histórico coche que pronto será restaurado.

El Taller Polvorín, ubicado en Emilio Mitre y Avenida Directorio, es el más antigüo del Subte porteño. Construido en 1914 por la Compañía de Tranvías Anglo-Argentina (CTAA) para reparar y alojar a los coches de su "tranvía subterráneo" (actual línea A), el taller es uno de los mejor equipados de la red. Por sus instalaciones pasan casi todos los coches del subte, que son remolcados hasta allí por los legendarios trenes de madera La Brugeoise, et Nicaise et Delcuve, únicos capaces de operar tanto con tensión tranviaria (550 VCC) como con tensión del túnel (1100 VCC en el caso de la A).

En sus primeros tiempos, sirvió también de estación de tranvías: al estar emplazado en el corazón geográfico de la ciudad, la Anglo lo usaba como punto de partida y llegada de numerosas líneas que surcaban la ciudad a principios de siglo. Vale recordar que la CTAA era dueña del 80 % de la red tranviaria capitalina, por lo que su utilización era intensa. Sin embargo, sus huéspedes principales eran los coches del subterráneo. Fabricados en la ciudad belga de Brujas entre 1911 y 1921, los trenes que desde hace 95 años surcan los rieles de la línea A fueron reparados, lavados y modificados en Polvorín por el excelente personal técnico que lo caracterizó a lo largo de su historia. Hoy, fabrican artesanalmente los repuestos y detalles de la decoración interior que deban reemplazarse.

Coche La Brugeoise 16, con su formato original, en Polvorín en 1915. Obsérvense las plataformas tranviarias en sus puntas para servicio en superficie. (Foto: Colección Adalberto Nogués en Scartaccini, Alejandro, "Historia viva", www.busarg.com.ar, diciembre de 2007)

Refugio de la historia

En junio de 2008, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó la Ley 2.796 disponiendo la Protección Patrimonial para el Taller Polvorín. La iniciativa, presentada por el fallecido legislador Norberto La Porta, protege también a las vías e instalaciones tranviarias que unen el taller con la estación Primera Junta de la línea A, al igual que aquellas que forman el circuito del Tramway Histórico de la Asociación de Amigos del Tranvía (AAT).

El arquitecto Aquilino González Podestá, presidente de la AAT, contó a este medio el proceso de fabricación de las zapatas de freno de madera que utilizan los Brugeoise: "primero se cortan las zapatas a partir de bloques de lapacho. Luego, se las hierve en creosota en una gran olla durante una noche para darles mayor resistencia. Después, se las deja orear durante 24 horas para que la madera se impregne correctamente y ya están listas para usar" La fricción entre las ruedas y esas zapatas dan origen al característico olor a madera quemada de la línea A, que pasaría a la historia si sus coches fuesen retirados del servicio activo.

Quizás por la desidia que caracteriza a las autoridades responsables del transporte, el taller albergó numerosas piezas históricas que, milagrosamente, se salvaron de ser descartadas. En sus rincones se hallaron varias lámparas originales de los coches La Brugeoise: de bronce macizo, talladas con formas de hojas de acanto y con tulipas acampanadas de vidrio blanco. El último coche que las llevó las perdió hace apenas dos años, cuando se le pusieron los actuales artefactos lumínicos hechos de acero inoxidable y plástico. Los miembros de la AAT también encontraron un antigüo trolley, varilla flexible que utilizaban los tranvías para capturar la electricidad de la catenaria, arriba del techo de una oficina. Allí descubrieron una puerta original de las plataformas tranviarias de los coches de la línea A, usada entre el 3 de junio de 1915 y el 31 de diciembre de 1926. Entre esas fechas, a algunas de las formaciones que llegaban a Primera Junta se les desenganchaba sus dos primeros coches, que salían a superficie por la rampa y prestaban servicio de tranvía hasta Rivadavia y Lacarra.

Coches de la línea A estacionados en Polvorín, 1915 (Foto: Colección Aquilino González Podestá en op.cit.)

En diciembre de 1962, los servicios tranviarios cesaron en la República Argentina. Polvorín pasó a ser entonces un taller exclusivamente para los subterráneos de Buenos Aires, hasta que en 1980 la AAT puso en marcha su "Tramway Histórico". Aprovechando las vías usadas para comunicar sus instalaciones con la estación Primera Junta, los Amigos del Tranvía ofrecen los fines de semana y los feriados un recorrido gratuito en los coches que han restaurado con esmero. Entre ellos, se encuentran los English Electric 2 y 3, conocidos también como "los Preston", en referencia a la ciudad británica en donde fueron fabricados en 1913. Unidos en una formación especial surcaron la línea A desde su inauguración hasta que fueron radiados en 1977. Subterráneos de Buenos Aires, que entonces operaba la red, decidió conservar el coche 3 en condiciones operativas a modo de "coche histórico". En diciembre de 1983, al cumplirse 70 años de la inauguración de la línea A, fue expuesto en la Avenida 9 de Julio junto a una dupla de los coches Fiat Matefer de fabricación nacional. A fines de la década del 90 fue cedido a la AAT, quienes lo restauraron a su condición original.

Coche 3 en la 9 de Julio, diciembre de 1983 (Foto: Gerardo H. Vega, op. cit.)

Coche 3 en Polvorín, restaurado por la AAT a su aspecto original (Foto: Aníbal F. Trasmonte, op.cit)

El coche 2 no corrió la misma suerte. Tras permanecer varios años abandonado en el fondo de una de las vías de Polvorín, sirvió como proveedor de repuestos para el coche 3 hasta que los Amigos del Tranvía lograron restaurarlo, por lo menos en lo que hace a carrocería. Hoy, circula unido al coche 3 por los rieles de Caballito. El coche 4, luego de ser radiado, fue vendido a particulares que lo usaron para varios fines: vivienda, kiosko, mueblería. En 2000, fue publicado a la venta en el sitio MercadoLibre: la AAT rápidamente juntó los fondos y lo adquirió. Hoy, aguarda su restauración. Lamentablemente, el coche 1 no llegó a nuestros dias. A pocos años de su entrada en servicio, sufrió un incendio que destruyó completamente su carrocería de madera. Sobre el chasis, la Anglo montó una nueva carrocería metálica que contaba con un lujoso diseño de interior. A fines de los '70, fue retirado de servicio activo y desguazado tras permanecer durante años en los terrenos de Polvorín.

En la noche del 30 de junio de 2009, la AAT realizó exitosas pruebas técnicas con los dos coches English Electric en la línea A. Con la colaboración de Metrovías, recorrieron la línea celeste desde Primera Junta hasta Plaza de Mayo, con miras a implementar un servicio turístico en el Subte durante los fines de semana si son autorizados para ello. Aún no existen detalles acerca de cómo se instrumentaría el servicio, ni si se cobrarían tarifas adicionales.

En los últimos meses, llegó a Polvorín el coche La Brugeoise número 10. Tras largos años fuera de servicio, estuvo alojado en el taller que Metrovías tiene en Villa Lynch, provincia de Buenos Aires. Su carrocería está en perfecto estado de conservación, aunque carece de pantógrafo y piezas mecánicas, que seguramente fueron utilizadas para sus hermanos en servicio activo. Según pudo saber enelSubte.com, Metrovías planea restaurar el coche 10 para presentarlo en las exposiciones por los festejos del Bicentenario de la Revolución de Mayo a modo de coche histórico de la empresa. Sería pintado de color marfil con una banda marrón en su centro, tal como ostentaban los tranvías de la Anglo en tiempos de la Corporación de Transportes de la Ciudad de Buenos Aires. En 1939, la Corporación -ente formado por el Estado y las compañías tranviarias, de ómnibus y subterráneos- decidió aplicar este esquema a los coches de la línea A. No obstante, pocos lo recibieron ya que rápidamente llegó la contraorden: debía aplicárseles el esquema de la CHADOPyF, compañía española que construyó las líneas C, D y E, que es el que lucen en la actualidad.

En servicio, aun pintado con el esquema de la Anglo (celeste grisáceo, que puede verse hoy en los English Electric) pero con el logotipo de la Corporación. (Colección Sergio Ruiz Diaz en Scartaccini, diciembre de 2007)

En el taller Polvorín, pintado con los colores de la CHADOPyF. (Fuente: sitio web de Metrovías)

Futuro de Polvorín

El contrato de concesión, que otorgó a Metrovías la explotación del Subte a partir de enero de 1994, estipulaba que la empresa debía construir el Taller Central "Mariano Acosta" en el predio ubicado en Autopista Dellepiane y Lacarra. Este taller estaría al aire libre, pero conectado a la red por un túnel hasta la estación Plaza de los Virreyes de la línea E. Metrovías comenzó su construcción a fines de los '90, pero un derrumbe y problemas en los edificios de las zonas que atravesaba obligaron a suspender los trabajos por diez años. En el marco de la Emergencia Ferroviaria dictada en enero de 2002, el Estado nacional se hizo cargo de esta obra, que fue finalizada hace dos años pero aún no cuenta con vias, señales ni equipamiento eléctrico. Mientras tanto, los terrenos de Lacarra sirven de depósito para los coches del subterráneo retirados de servicio.

Una vez que el nuevo taller esté habilitado, los trenes podrán desplazarse por sus propos medios hasta allí: hoy, los 1100 VCC con los que opera la A hace necesarias engorrosas maniobras de remolque para poder llevar a Polvorín las formaciones de las líneas C, D y E, que operan con 1500 VCC. Una vez que Polvorín haya sido desafectado de sus actuales usos, se prevé su traspaso a la AAT para el guardado de los tranvías históricos y, quizás, de las formaciones La Brugeoise que decidan preservarse.

Todo bien! De hecho, está planeado que el taller Polvorín deje de funcionar como tal desde hace, por lo menos, 20 años. Hasta ya están comprados los terrenos para el nuevo taller y se construyó el enlace subterráneo con la red. Por qué no se hace.... depende de los gobernantes.
Respecto a las vias de E Mitre, la destrucción de la calle no la causan las vias sino la falta de mantenimiento que tiene esa calle, además de que les pasan por encima varias lineas de colectivos. Eso no sería problema si, cada tanto, se les hiciera mantenimiento a los rieles.
En lo que hace a estar en 2009 y no en 1915, tenés razón. Pero eso no significa que sea Polvorín un museo. Las piezas históricas que se hallaron ahi estaban porque nadie hizo limpieza profunda en décadas, no porque se haya decidido preservarlas. La puerta de la plataforma tranviaria de un coche de la A llevaba más de 80 años en donde la encontraron. En el taller cuentan con personal altamente capacitado y equipamiento de última tecnología, en donde hasta se reparan los modernos Alstom de la D.
Ahora bien, estar en 2009 no significa que los coches de 1913 no puedan seguir andando. Con el cuidado adecuado, como restauración de carrocerías y modernización de partes electromecánicas, pueden funcionar 100 años más (la utilización de zapatas de madera para los frenos, que narro en el artículo, se descartó hace décadas. Pero con cambiar ese sistema por uno nuevo, suficiente).. Que sean viejos no significa que sean antieconómicos ni inseguros; es más, la línea A, con trenes de 95 años, tiene frecuencias muy superiores a las que brinda la D, que tiene los trenes más modernos de la red (Un minuto y medio en la A contra tres minutos en la D) Poder se puede y la inversión bien lo vale, por lo menos desde el punto de vista turístico, y ni hablar desde lo cultural-patrimonial. Todavía estamos a tiempo de que no pase con los belgas lo que les pasó a los Matropolitan Cammel de la B. Los que queremos que los belgas sigan en la A queremos que se conserven las carrocerías, pero entendemos que la mecánica de los coches ya es obsoleta y debe reemplazarse.

Sorry por si afecto la emotividad que les representa el taller polvorin, pero la verdad.. estamos en el 2009 y no en 1915... con lo cual, ya el subte no deberia alojarse en ese lugar. Es mas, me gustaria que cierren definitivamente la salida a superficie que tiene en Emilio Mitre. Los que pasamos cotidianamente por ahi, vemos la destrucción cotidiana que tiene la calle E Mitre gracias a los rieles que conectan el subte con el taller. Ya que es un patrimonio, deberia crearse un museo ahi con todas las formaciones antiguas incluidos los belgas ( que deberian cesar urgentemente su funcionamiento en la Linea A )

Fuente: En el subte

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